Encuentra tu IKIGAI 🌱

En mi búsqueda de crecimiento personal, de encontrarme a mí misma, de haber perdido el rumbo y querer encontrarlo... me encontré con esta palabra de origen japonés. Ikigai significa la razón de vivir, aquello que nos hace levantarnos de la cama cada mañana y afrontar el día y la vida con una razón de ser. Los japoneses creen que todas tenemos nuestro propio Ikigai y encontrarlo favorece una vida más feliz, larga y sana. Y en esta sociedad frenética en la que casi parece delito pararse a escuchar nuestro cuerpo y permitirnos nuestros tiempos, me parece absolutamente necesario hablar de este concepto. 

¿Quién podría resistirse a encontrar su Ikigai y disfrutar de la vida como no nos han enseñado? 



Perdí mi rumbo, me salí del camino, me encontré con precipicios, con vacíos oscuros y demasiado profundos... Me encontré con la oscuridad más absoluta y no sabía qué hacer para salir a la luz. Menos mal que me arropé de las personas correctas, de las mejores profesionales y me di la fuerza para seguir. Fue ahí, en esa absoluta oscuridad cuando conocí esta palabra; pero no ha sido hasta hace poco, muy poco que me he atrevido a contestar a las preguntas que se nos proponen. 

¡Calma! No es necesario perder el rumbo para descubrirlo. Aunque cada vez observa más personas que sienten haberse perdido, o sienten no saber a dónde quieren ir... Pero, ¿cómo van a saber hacia dónde remar si nadie nos enseña, nadie nos permite momentos de reflexión y autoconomiento? 



Vivimos en una sociedad en la que tenemos unos quehaceres muy fuertes marcados: colegio > instituto > selectividad > universidad > pareja > familia. Y sí, aunque cada vez haya más diversidad; el esquema general que nos inculcan suele ser este, y de verdad que eso marca y es duro y difícil salir de ahí, sentir que no perteneces a ese esquema y tener que hacerlo o por el contrario pegarte con todo el mundo para hacer lo que tu corazón realmente te pide. Que sí, suena la hostia de utópico e idealista... pero qué queréis que os diga, soy una soñadora. Así que intentemos encontrar nuestro Ikigai, ¡quizás os sorprendáis (re)encontrándoos con vosotras mismas! 

El Ikigai se compone de varias partes de nuestra vida y propone ciertas preguntas que nos ayudarán a encontrar el sentido de nuestra vida. Parece fácil, pero dependiendo el momento vital en el que te encuentres puede incluso asustar contestar a ciertas preguntas. 

Os lanzo las preguntas:



¿Qué amas hacer?
¿Qué necesita el mundo?
¿En qué eres bueno?
¿Qué puedes hacer por lo que te puedan pagar?


Quizás os resulten preguntas muy generales, ambiguas, difíciles de contestar; o quizás demasiado obvias, insustanciales, inútiles... STOP. No ganáis nada juzgando las preguntas, preguntándoos el porqué de ellas. Simplemente permitíos pensar en ello y contestar, lo que salga estará bien porque será vuestra propia respuesta. No hay respuesta correctas e incorrectas, ni siquiera es necesario que hagáis listas eternas o respuestas bonitas. Tomaos vuestro tiempo para cada respuesta y si lo hacéis con alguien, no comparéis respuestas ni tiempos de realización. Respetad vuestro ritmo, respetad vuestras respuestas, respetaos a vosotras mismas. 

Toma papel y boli, escribe estas preguntas en el papel y piénsalas. No hace falta que contestes a las cuatro preguntas al momento, ni ese mismo día, ni siquiera esta semana. No te fuerces, porque solo lograrás bloquearte. 
Mi consejo es que interiorices las preguntas para que puedas contestarlas cuando fluya. Sin presiones. Escúchate y fluye.





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