salir de la zona de confort

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado sobre lo maravilloso que es el aprendizaje cuando sales de la zona de confort? Quotes tipo "te harás más fuerte fuera de la zona de confort", "las cosas más maravillosas suceden fuera de la zona de confort". F u e r a   d e   l a   z o n a   d e   c o n f o r t .    F U E R A . 


Y te invitan a irte, ¿a dónde? FUERA. Porque allí te harás fuerte, porque te pasarán cosas maravillosas, porque aprenderás y crecerás como persona... Pero, ¿cómo me preparo para salir de ahí? Las historias que leemos sobre la zona de confort son siempre positivas, pero son historias contadas una vez se ha vuelto de allí, una vez se ha aprendido y se ha fortalecido... Lo que no nos cuentan es lo que hay detrás y que yo traduzco como proceso resiliente: Nos cuentan las historias después de haber llorado, después de haber sufrido, después de haber hecho introspección y aprendido sobre la experiencia; es decir, resiliándose.







No nos equivoquemos, la zona de confort es un estado mental pero es cierto que las experiencias fuera de casa son un brutal salto fuera de la zona de confort. Es un reto constante, un reto vital... Hasta que sales de esa rutina ya instaurada, no te das cuenta de las tantísimas cosas que hacemos en el modo automático. Cada día, cada hora, cada minuto hay acciones que realizamos sin pensar en ellas; sin ni siquiera darnos cuenta de que las estamos haciendo. Y cuando sales de casa y toda esa rutina y esa zona conocida cambia; hasta la más mínima tontería te parece un reto, casi un obstáculo. Así que cada acción cotidiana es un aprendizaje, cada parpadeo te fortalece, cada respiración es crecimiento. 

¿Exagero? Tal vez pueda verse así, pero os aseguro a 1617 kilómetros de mi casa que cada minuto fuera de la zona de confort es más intenso que dentro de la zona de confort. Salir y conocer otro lugar es un golpe, un choque de realidad con una misma. Te descubres como nunca antes te habías conocido porque de repente estás en una realidad totalmente diferente... y sola. 

Descubres no sólo una cultura diferente, un idioma diferente, personas de diferentes países, con creencias y hábitos diferentes a los tuyos... Te descubres a ti frente a todas estas novedades. Te descubres en una ciudad diferente, teniendo que mirar al otro lado para cruzar la carretera sin correr riesgos, teniendo que pensar en otro idioma, comunicarte en otro idioma, pagar con otra moneda. 




Desde mi experiencia fuera de la zona de confort, diré que sí... se aprende mucho, se crece como persona... pero es realmente jodido. Es jodido encontrarte sola cuando los problemas aparecen, porque cada instante es más intenso y los malos momentos se sienten como los peores del mundo. Es lo que tiene la intensidad de las emociones; pero de la misma manera es positivamente intenso cuando todo marcha bien. Dentro o fuera de la zona de confort, todas las experiencias son bien recibidas y de todo se puede obtener aprendizaje, el plus que tenemos fuera de la zona de confort es que se multiplica mucho más por la intensidad del momento.

Llegué hace dos semanas a esta maravillosa ciudad que me tiene enamorada.
Dos semanas lejos de las personas con las que más comparto, dos semanas conociendo personas de otros países, dos semanas de inmersión lingüística en un idioma que aún no domino... Es difícil. Hay momentos duros, de cuestionarte la decisión e incluso dudar si continuar con la aventura... Obviamente, hay otros momentos muy buenos de abrazarte y enorgullecerte de haber tomado esta decisión. Es una vorágine de emociones constante. Y por eso, es importante prepararse para salir de la zona de confort. Prepararse mentalmente para lo duro que puede ser mental y emocionalmente, prepararse un modus operandi por si llegan momentos difíciles, de crisis, en los que no procesamos racionalmente. 



2 comentarios :

  1. Por experiencia, cuanto más lejos he ido fuera de la zona de confort, más cosas maravillosas me han pasado.
    Al final era arriesgar mucho más sin garantías de nada, pero en mi caso obtuve la recompensa.

    ¡¡Besos!!

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    1. Siiii, irse es difícil pero cuando vuelves sientes que ha sido la mejor experiencia: por el aprendizaje, las personas del camino, por ti. Lo difícil es el proceso, pero sin duda merece la pena.

      Gracias por tu comentario.

      Un abrazote guapa 💛

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