Salir de la zona de confort: Prepararte.

Como anticipaba en el post anterior, salir de la zona de confort tiene momentos realmente horribles. Momentos que te hacen cuestionarte si tomaste la mejor decisión, momentos de dudar mucho si subir a ese avión o incluso una vez en destino buscar billetes para volverte y hacer como si esto no hubiera pasado nunca. Momentos de duda, sensación de fracaso, agotamiento, frustración. 

Sí, todas tenemos momentos así en nuestra vida cotidiana; ya sea dentro o fuera de la zona de confort, pero recordemos que en la zona de confort todo es más intenso y las experiencias negativas son más dolorosas por la intensidad de la situación. No pretendo desanimaros, sólo contar la realidad (de mis experiencias).

Si estás pensando en irte, hazlo. De verdad hazlo. Pero ten claro que tu aventura incluirá muchísimos altibajos, ¡y es que la vida no es lineal! Y menos mal. 

Para ello, para gestionar mejor esos momentos más bajos mi consejo es que te prepares un kit de auxilio emocional. (Y aunque no te vayas a ninguna parte, también prepárate un kit que es importante para todo el mundo)


Cada kit es personal, por ello varía muchísimo en qué puede consistir y cómo será; pero siempre debe tener el mismo objetivo: ayudarte a sanar.
Puede ser una caja llena de fotografías, recuerdos, peluches, chucherías; puede ser un álbum de fotos, un cuaderno lleno de dedicatorias. Puede ser una canción, o varias. Puede ser yoga, meditación, pintar mandalas. Puede ser una carta. Puede ser lo que sea que a ti te haga bien, te sane, te dé paz, te haga reconfortarte, te consuele; y puedas llevar a cualquier parte: amuletos, recuerdos, fotos; cartas; una canción clave; alguna secuencia de yoga; una meditación específica. 

Cada persona es diferente y por ello cada kit es diferente. Piensa en qué te hace bien cuando estás mal, qué te reconforta cuando lloras; pero no te martirices pensando 'todo lo que me hace bien está lejos' porque consiste en encontrar un kit de auxilio emocional para cuando estamos fuera, lejos de las personas y los lugares de nuestro lugar de confort. Y este es un reto enorme; y una de las razones por las que probablemente vuelvas más fuerte; y es simplemente que aprendes a hacerlo todo sola. Absolutamente todo.




     


¿Cómo crear un kit de auxilio emocional propio?

Permítete un tiempo para conocerte, explorarte, cuestionarte.
Pregúntate 'las veces que más más triste he estado, ¿qué he hecho para seguir?'. Y haz una lista. En la lista podemos tener personas, mantras, acciones, lecturas... Todo es posible, es parte del aprendizaje y autoconocimiento de una misma.
Una vez tenemos la lista, detalla cada uno de los puntos y desglósalos. Especifica qué es lo que te hace bien de esa persona, de ese mantra, de esa lectura... Adéntrate más al fondo, más al detalle. ¿Lo tienes?

Ahora pregúntate, 'Entonces, ¿qué es lo que me hace realmente bien?' Puede que la lista varíe algo de la primera a esta pregunta, será más detallada esta vez y te conocerás más en profundidad.
La última pregunta es: ¿qué de lo que me hace bien puedo llevarme en una maleta?

Una vez tengamos la lista definitiva de lo que nos hace bien, a mí lo que más me ha ayudado es escribirlos en secuencia, como si se tratara de un protocolo de actuación. La lista nos dice qué nos hace bien cuando estamos mal, pero es importante saber cómo y cuándo recurrir a nuestro kit y para ello, mi consejo es que escribáis un protocolo de actuación para la crisis emocional.






¿Cómo escribir mi protocolo de actuación para la crisis emocional?

Ordena la lista de tu kit de auxilio emocional, piensa en cómo actúas cuando estás triste y qué orden sigues para ayudarte con cada acción del kit. Sé que según el motivo de la crisis, según la emoción del momento puede variar... ¡Así que puedes hacer tantos protocolos como consideres! Al final se trata de autoexplorarte, autoconocerte y aprender a autocuidarte.

Por ejemplo, la primera acción a realizar puede ser alejarte del foco de malestar y realizar varias respiraciones para relativizar e intentar no entrar en bucle de pensamiento-emoción; y después escribir sobre ello, o alejarnos y gritar, o meditar hasta lograr la calma, o salir a correr.

A mí me ayuda alejarme del foco, sentarme a respirar y meditar. Llorar y echarlo todo. Meditar para calmar la emoción y permitir que se vaya. Y siempre que puedo, acudir a la naturaleza: escuchar el mar, los pájaros, el viento en la montaña. Hacer yoga. Y escribir o grabarme hablando sobre ello. Es terapéutico, lo vomito todo y se queda ahí; lo saco todo para que deje de dolerme y escribirlo/decirlo en alto me ayuda muchísimo a entender mejor la situación y sobrellevarla de la mejor manera.



Y a ti, ¿qué te ayuda a sentirte mejor?



Añado que: dentro o fuera, para mí es imprescindible tener mi protocolo de actuación para las crisis emocionales y los malos momentos. Sé que no es únicamente para cuando sales fuera de casa, pero sé de primera mano que se necesita muchísimo más fuera de casa porque las crisis son aún más intensas (como todo). Pero debería ser obligatorio que todas tuviésemos nuestro kit.

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