QUÉ HACER FRENTE A UN ATAQUE DE ANSIEDAD

El corazón empieza a latir fuerte, te sudan las manos pero sientes frío, estás nerviosa y no sabes porqué, y el no saber porqué te pone aún más nerviosa. El corazón parece que se te va a salir del pecho. La respiración empieza a agitarse. ¿Qué está pasando? Lloras de impotencia, de incomprensión, de miedo. La situación en sí te pone más nerviosa y el corazón late cada vez más rápido y fuerte, respiras cada vez más rápido porque sientes que te ahogas y no paras de esforzarte en coger más aire cada vez. Pero es inútil. De hecho, es contraproducente. Necesitas respirar, pero no puedes. Sientes que te ahogas. 

¿Te has visto en esta situación alguna vez? 

No pretendo ser salvadora de nadie, y sé que no tengo la verdad absoluta, pero quiero compartir lo que yo hago frente a la ansiedad y frente a un ataque de ansiedad por si a alguien le puede servir. O por si a mí se me olvida y necesito recurrir a esta entrada en un momento de crisis.

Encuentra tu IKIGAI 🌱

En mi búsqueda de crecimiento personal, de encontrarme a mí misma, de haber perdido el rumbo y querer encontrarlo... me encontré con esta palabra de origen japonés. Ikigai significa la razón de vivir, aquello que nos hace levantarnos de la cama cada mañana y afrontar el día y la vida con una razón de ser. Los japoneses creen que todas tenemos nuestro propio Ikigai y encontrarlo favorece una vida más feliz, larga y sana. Y en esta sociedad frenética en la que casi parece delito pararse a escuchar nuestro cuerpo y permitirnos nuestros tiempos, me parece absolutamente necesario hablar de este concepto. 

¿Quién podría resistirse a encontrar su Ikigai y disfrutar de la vida como no nos han enseñado? 

Los 26 significan mucho más que uno más.

Hoy, 21 de octubre de 2018, cumplo veintiséis años. Y no os hacéis una idea de lo duro que ha sido llegar hasta aquí. 

Como vengo haciendo dos años atrás, quiero dedicar este día y este post a colaborar con alguna asociación con la que me sienta identificada; colaborando en mejorar esta sociedad a la que pertenecemos e invitándoos a ser parte activa del cambio que queremos ver en la sociedad, porque la sociedad somos nosotras y tenemos el poder de cambiarla.

Y este año, sin duda, tenía que dedicarle este día a la depresión. 

Salir de la zona de confort: Prepararte.

Como anticipaba en el post anterior, salir de la zona de confort tiene momentos realmente horribles. Momentos que te hacen cuestionarte si tomaste la mejor decisión, momentos de dudar mucho si subir a ese avión o incluso una vez en destino buscar billetes para volverte y hacer como si esto no hubiera pasado nunca. Momentos de duda, sensación de fracaso, agotamiento, frustración. 

Sí, todas tenemos momentos así en nuestra vida cotidiana; ya sea dentro o fuera de la zona de confort, pero recordemos que en la zona de confort todo es más intenso y las experiencias negativas son más dolorosas por la intensidad de la situación. No pretendo desanimaros, sólo contar la realidad (de mis experiencias).

Si estás pensando en irte, hazlo. De verdad hazlo. Pero ten claro que tu aventura incluirá muchísimos altibajos, ¡y es que la vida no es lineal! Y menos mal. 

Para ello, para gestionar mejor esos momentos más bajos mi consejo es que te prepares un kit de auxilio emocional. (Y aunque no te vayas a ninguna parte, también prepárate un kit que es importante para todo el mundo)

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